viernes, 27 de agosto de 2010

[D.E.F.T. Psychic Agents] ~Capítulo Uno~

Despertó agitado entre las sábanas de su cama, se tomó la cabeza con ambas manos e intentó calmarse a sí mismo. Temblaba de pies a cabeza. Estaba agitado, sudando, con la boca seca y no paraba de apretar los dientes. Se relamió los labios como un reflejo natural solo para encontrar un sabor metálico en su boca, el sabor del miedo. Tenía el estomago recogido, atenazado por una mano invisible.

El joven se intentó tranquilizar respirando, más encontro dificultades para esto por el mismo miedo con el que despertó, aquella zarpa invisible no le dejaba respirar muy bien. Como de costumbre, vio el reloj en su velador. Era una noche de un Jueves, más bien la mañana de un Jueves, las cinco de la madrugada para ser exactos. Amaneció nublado, eso lo hizo pensar que aún era de noche. Comenzaba a distraerse, de a poco. La televisión, el reloj, su alfombra, los muebles, la débil luz que pasaba por las cortinas. Cada una de las cosas que veía lo hacía calmarse un poco, pero la sensación de que algo iva mal no desaparecía.

-¿Habrá sido real?, ¿que es real y que no lo es?- frotándose los ojos empezó a alejar de su mente la pesadilla que había tenido.

Llevaba días soñando cosas demasiado extrañas. En una ocasión, recordó, que su hermano menor, Sullivan, había sido poseído, era como el títere de algo y lo intentaba extrangular.

Pero ahora era diferente, el sueño era -demasiado- vívido. Podía palpar, oía sus propios pasos con total claridad, sentía texturas... la textura de la puerta, podía ver el polvo en el piso. En el sueño caminaba através de un largo pasillo, hasta toparse con aquella puerta oxidada. Impusado por algo que ni el mismo podía explicar, atravesó esa puerta. Contempló impávido de terror como su propio cuerpo estaba colgado en el centro de la misma habitación, veía cada fibra de la cuerda y como estas apretujaban el cuello... -su- propio cuello formandopequeñas arrugas en la piel.

-Tal vez llegue a perder la noción de la realidad si esto sigue asi- le habló a las tinieblas de su habitación y su propia voz le sono irreal. La sensación del miedo no remitía.

En un arranque incomprensible para él mismo es levantó rápidamente de su cama, se dirigió a la cocina y tomó un cuchillo. Se arremangó el brazo izquierdo. Pensó una fracción de segundo lo que hacía, pero no se detuvo. Clavó el filo en su piel y lo deslizó firmemente para sangrar un poco. Se dió cuenta que necesitaba un poco de dolor para volver al mundo real. Se hizo una ligera cicatriz para no volver a olvidar donde estába ni a donde iría.

Ahora no tenía miedo, fue como si hubiera partido el miedo en dos y se hubiera evaporado al contacto con su sangre.

Volvió a acostarse no sin antes preguntarse si había perdido un poco la cabeza, pero se convenció que era lo correcto... sintió que -era- lo correcto. Se durmió al poco rato con la sensación de que volvería a soñar lo mismo. Debía levantarse para trabajar en tres horas más.

El viernes pasó en un suspiro y el fin de semana que usalmente es corto, se hizo más corto aún.
El lunes volvió al trabajo, levantandose puntualmente a las ocho de la mañana.

Ya en el paradero, luego de haberse zampado su desayuno, comenzó a sentir los efectos del poco sueño.

-Debo dormir más- se compadeció. Echó un vistazo para saber si venía el bus solo para encontrarse su mirada con una anciana sentada. A estas horas no era demasaido curioso, se dijo. Era una ancaiana como cualquier otra, o al menos como cualquier anciana suele lucir. Pero la mirada de la anciana era lo curioso. Unos ojos tan profundos e insondables que podías sentir como examinaba tu alma. Desvió los ojos y se estremeció.

-Es solo una anciana cualquiera, cálmate-

Llegó el bus con su traqueteo que lo hizo despertar de sus pensamientos. Al abordar la máquina, pudo ver como la anciana lo seguía atentamente con la mirada, de una forma casual y que lo escudriñaba todo a la vez, especialmente a él. Se sentó y vió como la anciana murmuraba algo. Aguzó el oído, pero solo oyó el motor. Su boca parecía formar una U, luego junto los dientes y los separó para terminar en una pequeña O... Cu... i... da... do... O al menos así le parecío.

-Estoy siendo demasiado paranóico- y se arremangó el brazo izquierdo. Vió la cicatriz y se tranquilizó.

-Es el mundo real, de eso estoy seguro-

El resto del viaje fue un paseo el ver la cicatriz lo calmó completamente. Llegó a las bodegas donde trabajaba, un trabajo arduo, sencillo, pero mal pagado. Había trabajado de noche numerosas veces, así que los ruidos raros y aquellas miradas en la nuca provocadas por la imaginación no le causaban mayor pesar. Fue en parte por esto que sus sueños lo perturbaron bastante. Había oido tantas hsitorias de fantasmas, duendes, trasgos, poltergeist, y cada bestia mítica sacada de una imaginación torcida, que podría fácilmente escribir un libro de como espantarlos a todos y cada uno de ellos. Eso... era -eso- lo que había echo sus sueños tan aterradores. Conocer entes raros y curiosos que no le causaban temor, pero sus propios sueños sí.

Pensaba en todo esto mientras se ponía un uniforme y firmaba la planilla del horario.

De impoviso su jefe lo interrumpió al firmar.

-Jake... a la oficina, ¡ahora!- El tono era -tan- imperioso que quedaba en claro que no se podía discutir con aquella orden. A sabiendas de esto, Jake dejó el lapiz, se tragó sus comentarios y siguió a su jefe a la oficina. Eran dos opciones, horas extras "voluntarias" por la noche o un reajuste en su sueldo y por reajuste era más porcentaje que iría a su pensión... por su puesto.

El jefe de Jake era un hombre alto con una tupida barba y un gorro con visera que no disimulaba muy bien su calvicie. Hablaba fuertemente con la autoridad de los jefes de trabajo formada por años de mandonear a sus empleados.

-¿Que necesita Jefe?- preguntó Jake entre dientes disimulando su mal humor por tan brusca llamada.
-Horas extras... media noche... vete a casa y vuelve más descansado, parece que te hace falta- ni siquiera eran opciones, eran ordenes.
-Al menos no me despedirá ni me cortará el sueldo... eso es bueno, supongo. Claro jefe, nos vemos- salió rápidamente, no estaba en posición de cuestionar y nunca lo había hecho, era innecesario y además necesitaba el dinero.

Su cabeza se llenó de muchas escusas para él mismo mientras se quitaba el uniforme y se iva a casa a prepararse para el turno de noche.

Llegó puntual a media noche, era la misma rutina de siempre. Llegó un cargamento de articulos que se debía catalogar, ordenar alfabéticamente y limpiar, fuera el caso. Comenzó con el tedio a cuestas de lote en lote, era -tan- monótono el trabajo que se inventaba juegos para hacerlo mas divertido, pero ahora ni eso resultaba. Sumergido en esta labor tan aburrida, Jake comenzó a irse un poco de la realidad. Solo hacía el trabajo y pasaba, una y otra vez, casi parecá un robot.

Hasta que de pronto, la vió. Era exactamente la misma puerta que en sus sueños había atravesado. Roja, gastada y oxidada, sin picaporte, era deslizable. Cada pequeña mancha, cada pequeña abolladura, todo. Daba la sensación de estar en otro lugar y otra época, olvidada en el tiempo. Tenía la certeza de no haber visto esa puerta en su vida, pero algo le dijo que ya había vivido todo esto.

Movido hipnóticamente, incluso quizá motivado por el morbo y la curiosidad en dos parpadeos ya estaba al frente de la dichosa puerta.

Las sensaciones volvieron, las texturas eran las mismas, incluso juraría que las pequeñas motas y cerritos de polvos tenían el mismo volumen y posición. Era... -demasiado- idéntico.

Tomó la hendidura y deslizó la perta, no sin sentir un intenso terror por tal vez encontrar su propio cuerpo colgado. Recordó las historias de fantasmas en un chispazo y se dijo que no volvería a dudar de ellas... o tal vez no dudar tanto.

Chirrió al deslizarse, bastante suave, como si hubiese sido aceitada ayer. Se adentró, estaba oscuro. Caminó unos pasos y se apartó de la luz para que se proyectara en el lugar. Vio cajas, plasticos, bolsas, cables y demáses. Incluso vio una soga bastante gruesa, muy parecida a la que rodeaba su cuello en el sueño. Se acercó a examinarla para ver si las rugosidades eran similares... no pudo determinarlo con certeza. Hasta la disposición del polvo en las cajas era similar.

Pero no había cuerpo colgante.

-Raro... mejor dicho, normal. Solo era un sueño-

Se incorporó al tiempo que unas voces surgieron de las paredes.

- ¡Jake, corre, ahora!, !no te queda tiempo!... ya vienen -le dijo la voz, que le era extrañamente familiar.

No tenía mucho sentido lo que oía, ni como lo oía. Recordó a su hermano por un motivo no relacionado, ¿era la voz?, ¿era el lugar?... ¿por que sentía que había vivido aquello? Jake se desconcertó, estaba inmovilizado por la incertdumbre de aquella voz que provena de todas y ninguna de las paredes a la vez. Llegó a pensar que estaba alucinando.

-¡¿Quien eres, que eres?!, respóndeme... !Vamos¡- gritó con los musculos tensionados al no entender que pasaba.
-¡NO hay tiempo!, ¡vendrán por ti! ¡HUYE!-respondieron las paredes
-¡¿Quienes vendran maldita sea?!-

............

Nada... un vacío lleno a Jake tanto en su mente como en su corazón. Estaba ahi parado, sin saber que hacer, sin saber que creer, la realidad ya no se le apatecía tanto a la realidad y no entendía en absoluto nada. Cuando le invadió una certeza, una enorme certeza. Algo o alguien lo había estado siguiendo, empezó sutilemente cuando estaba ordenando los lotes, pero no hizo caso. Ahora... algo estaba ahí y vendría por él.

Se puso a pensar, en todas las opciones. Cerró los ojos y su mente se activó a una velocidad alucinante, los segundos parecian minutos bajo aquell extraño influjo. Escapar... luchar... esperar... todas las opciones bajo todos los puntos de vista. Todo pasó en un parpadeo, pero la certeza aún no se iva, si tomaba cualquiera de esos caminos... moriría.

-¿Quehagoquehagoquehago?, piensapiensapiensa- Las palabras se agolpaban en su mente, cuando una opción se liberó desde lo más profundo.

Se vio a sí mismo en aquell extraño sueño que había tenido tres noches atrás. Se vió colgado, la horrible visión volvía a llenarlo de pavor y gritó, pero no hizo ruido. Extrañado se llevo una mano a la cara por puro impulso solo para descubrir qeu su propia mano vino a su cara. Pero era imposible, estaba ahi colgado... y a la vez, se tocó su propio rostro.

Entendió que estaba dentro de su sueño y que era la única opción que le quedaba. Se acercó al cuerpo, lo miró... algo no cuadraba. Lo rodeó rápidamente, lo observó de pies a cabeza. Vio la cuerda en su cuello, era la misma que esta inspeccionando hace un rato y más alla se encontraba el rollo completo -ahroa seccionada una parte- de la soga... la rugosa soga.

Seguía pensando como escapar de lo que fuera que venía, cuando todo comenzó a desdibujarse. Se miró la mano, estaba translucida. Los detalles se emborronaban, perdía partes del sueño con cada fracción de segundo que pasaba.

-¡No puede ser!, estoy -tan cerca-

De pronto, se acordó, y levantó la manga izquierda de su propio cuerpo colgado. Admiró, casi contempló con una especie de enfermiza alegría, la cicatriz, aquella que le recordaba al mundo real... era ahí su opción.

Volvió al mundo real, con un intenso dolor de cabeza, le palpitaban las sienes y no podía ver muy bien.

-Al menos ya tengo la respuesta... ngggg- se llevo las manos a las sienes mientras sacaba de su bolsillo su navaja multiuso, un regalo de su padre que atesoraba más que cualquier otra cosa.

Jake se arrodillo al lado del montón de sogas, sacó la navaja afilada y se alistó.

Pasaron unos segundos... cuando abruptamente se oscureció todo. Parecía que una nube de oscuridad hubiese entrado en el mismo cuarto que estaba Jake trayendo consigo destrucción y muerte. Se materializaron dos seres de inverosímil forma, humanoides, llenos de espinas, totalmente obscuros y abyectos, como si la misma noche se hubiera condensado dando a luz dos demonios nocturnos. Tenían unos grilletes y un casco adosado a su cabeza. Gruñendo un poco se acercaron al colgado cuerpo de Jake. Lo inspeccionaron por lo que pareció horas, que en verdad fueron segundos.

Parecieron preguntarse el uno al otro con gruñidos guturales y asintieron. Se llevaron consigo su aura maligna y desaparecieron.

El cuerpo de Jake quedo ahi colgando, balanceandose ligeramente de un lado a otro.

El sueño era real.

[Continuará...]

jueves, 26 de agosto de 2010

Bienvenido navegante

Ve entonces, hay otros mundos además de este
John “Jake” Chambers

Todo lo bueno, debe de tener un final, asi es, mi amigo y vecino lector, grandes obras cierran capítulos en nuestras vidas, los maestros cogen nuestras manos y nos llevan a mundos llenos de fantasías y gozo, junto con el terror y la desgracia, y es precisamente, por esos sentimientos, que estas deben acabar, son humanas.

Están vivas.

Y como todo lo vivo, irremediablemente debe morir, de esto trata D.E.F.T. Pysichic Agents, y las muchas historias que vendrán. De la vida, de todo lo que conocemos de ella, y creo. Y espero este de acuerdo conmigo, aun mas importante, de todo lo que no conocemos.

Se preguntara, ¿Cómo escribir de lo que no conoces?

¿No serás mas que un charlatán aspirante a literata?

Puedo responder la segunda fácilmente, eso es exactamente lo que soy.

Pero la primera pregunta, es mas difícil amigo mio y piénselo un segundo, hasta ahora, la historia de la humanidad nos demuestra, que la ficción casi siempre queda corta contra la realidad, mi intención, en esta pequeña odisea es intentar, siempre en vano igualarla, solo por un segundo, y lograr que vea esa realidad que está un poco más haya. No, no tanto, solo a unos dos pasos de su cómodo sillón… o silla.

En fin, esto se a alargado más de lo que debería, y ya tengo miedo de haberlos aburrido mis queridos amigos, pónganse delante de mi y camine, yo estaré ahí para evitar que se pierda en este mundo, donde las cosas que normalmente no podemos ver, caminan por la acera de enfrente, cerca de la escuela, y debajo de nuestras camas... en incluso aún más cerca, en nuestra propia mente.

Y recuerde, crea, pues en la realidad siempre habrá cosas –y seres- que escapan a nuestra compresión, desde una gigantesca destilería cósmica cerca de Andrómeda, o soles donde llueven balas de plata, pasando por infinitos mundos iguales a este, y uno de ellos, es justamente a donde vamos.

Un mundos donde Jake, Aladrais, Emily y cuantos puedan nombrarse están ahora mismo duermiendo y deseando haberse quedado despiertos.

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